domingo, 7 de agosto de 2016

Desarrollo psicomotor en la actividad deportiva de los niños primera entrega



Definición:
desarrollo psicomotor

Antes de abordar con detalles la relación que desde mi punto de vista debería ser contingente en el acercamiento de los niños a la actividad deportiva, debemos tener una idea clara, una definición lo más acertada posible de qué estamos hablando cuando se habla de desarrollo psicomotor.
El desarrollo psicomotor incumbe a todo un proceso que le va permitir al niño relacionarse, conocer y adaptarse al medio que lo rodea, asuntos estos, que redundarán en la calidad de vida del niño y del adulto futuro.
Es tal la complejidad e importancia de atender esta etapa infantil que es conveniente decir que tal proceso incluye aspectos como el lenguaje expresivo y comprensivo, coordinación viso-motora, motricidad gruesa, equilibrio y áreas socio-afectivas, que están relacionadas con la autoestima.

A través de la manipulación de objetos y el dominio del espacio mediante de la marcha, el niño va adquiriendo experiencias senso-motoras que le permitirán construir conceptos, que se traducirán ideas y desarrollarán su pensamiento, su capacidad de razonar.

Desarrollo Psicomotor es el desarrollo motor grueso y fino, cognoscitivo, social, comunicativo del niño.
Es un proceso de maduración de índole neurológica de los primeros meses de vida y la atención temprana es lo que nos permitirá detectar cualquier signo o signos de afectación orgánica del sistema nervioso central como del aparato neuromuscular.

También hace referencia al cambio conductual, conocimientos, relaciones sociales y el lenguaje haciéndolos cada vez más completos, complejos y avanzados.

El desarrollo psicomotor involucra el movimiento corporal de manos, piernas brazos etc. es decir, pone en actividad los diferentes músculos del cuerpo.
En los dos primeros años de vida el niño éste adquiere el control y sostén de la cabeza, la sedentación y la bipedestación.
Entre los tres a los seis años hay una maduración motriz que se manifiesta en el dominio de la marcha, la carrera y las actividades manipulativas.

A partir de los cinco años, el niño pasa el estadio global al de diferenciación y análisis de los distintos segmentos corporales. El comienzo de la escolarización supone un nuevo sometimiento a normas sociales y un contacto entre iguales. Predomina el juego simbólico frente al puramente motor, y se va iniciando el juego reglado.

No hay comentarios :

Publicar un comentario