Aprender a perder no es sencillo, sobre todo en este mundo competidor y reclamante de éxito, que no tiene piedad por los "perdedores".
No es tarea sencilla convencer a los padres de los niños, por más que de boca hacia afuera digan que lo que importa es jugar, participar. Si bien es verdad que eso es lo más importante desde lo idílico, no lo es desde la real necesidad que encubren los adultos cuando sus hijos están expuestos al público de los torneos de baby fútbol.
En estos campeonatos se puede ver nacer una "estrella" o se pueden apagar para siempre las luces de los pequeños talentosos.
Para el lector que no conozca la relevancia que tiene el fútbol infantil en Uruguay, le parecería muy extraño cómo es vivido éste deporte aquí, en mi país.

Aquí se lleva el fútbol en la sangre, para el oriental (uruguayo) que tiene un hijo futbolista es un orgullo y me ha pasado, refiriéndome a este orgullo, haberme encontrado con madres, más que con padres, curiosamente, que me han dicho que prefería ver a su hijo jugando fútbol como prioridad a los estudios secundarios.
Esta visión errónea de las prioridades de la formación de los muchachos parte del desconocimiento que existe a veces acerca de la fragilidad que tiene el deportista en su carrera, es decir, la carrera de estos está ligada a varios factores que van desde las cualidades del sujeto hasta aquellas relacionadas con el mundo empresarial.

Aquí el ganar o perder o ser un fracasado o un triunfador va afectar más que la carrera deportiva va a incidir en la estabilidad en el resto de su vida si no hay en estas personas un respaldo que venga desde algún tipo de formación académica o técnica.
Es muy importante que desde siempre se tenga en cuenta que no hay que descuidarse en cuanto al tener herramientas que sean un respaldo, una garantía de vida cuando esta fantasía de creer que los palmares de la gloria están a las manos de todos y no es así son muchos, incontables, los que quedan en el camino y en esa decepción otra gravedad de ello es descuidar desde edades tempranas el cultivar otros talentos.
Nunca dejemos de lado estudiar cualquiera sea la materia que sea, todo lo que se haga es para sumar a la calidad de vida y ello no es poca cosa, es la vida, es aportar felicidad...

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