
Muchas veces hay estigmas que se marcan en los jugadores. Estas marcas pueden ser positivas o negativas.
Un estigma de guerrero, de luchador, de jugador que suda la camiseta puede ser más que valioso para la persona que es identificado como cuasi indoblegable.
Un estigma de guerrero, de luchador, de jugador que suda la camiseta puede ser más que valioso para la persona que es identificado como cuasi indoblegable.
Pero hay otras marcas que son perjudiciales para la imagen del deportista.
Un ejemplo de ello es el caso de quien llamaré Aldo. Aldo llega al club donde yo estaba trabajando, traía fama de jugador rudo, golpeador, esa fama provocaba que este muchacho fuera expulsado con bastante frecuencia, cosa que, no era, obviamente, bueno para su carrera y por esto, su club de procedencia le había dejado libre.
En varias prácticas me detuve a observar cuanto de verdad traía cargado en sus hombros.
Recuerdo aquella tarde que lo llamé:
Aldo, tengo que hablar con vos, ¿Me prestás unos minutos de tu tiempo? Le dije
Su respuesta fue que sí.
Entonces le comenté: Creo que te has creído una mentira durante mucho tiempo.
-¿Qué mentira? Acotó sorprendido...
Aquella que dice quesos un jugador que solamente da patadas.
Sonrió.
Mirá, le seguí diciendo, te he estado observando desde que te vinculastes con nosotros y lo que veo en vos, además de ser un gran compañero, que como futbolista tenés muchas virtudes, tu no eres un golpeador, en verdad te falta pulir las técnicas de marcaje y te diré algo eres un excelente lanzador, tus pases en profundidad son buenísimos, tu recuperas la pelota y rápidamente haces jugar a tus compañeros pero, creo que deberías aprender a marcar con técnica.
Vamos hacer que agregues eso que te falta a todo lo demás bueno que tienes, mira cierra los ojos e imagina que eres ese jugador que recupera la pelota, que no hace faltas porque sabe marcar con destreza y que hace jugar al equipo con pases extraordinarios...
En tu mente lo podés ver porque tu imaginación te permite verte haciéndolo todo a la perfección... ¿Pudiste verte por un instante así, como yo te describí?
Aldo hizo una mueca a modo de respuesta... -Si, pude, jaja, rió.
Bueno te repito la propuesta de aprender y pulir las técnicas de marca y además, te voy a guiar para que aprendas a visualizarte como ese jugador que eres en realidad y no como has creído todo este tiempo que eres.
El final de esta anécdota es que nuestro amigo Aldo fue expulsado de un partido en todo ese año y al año siguiente era buscado por equipos importantes de la liga del fútbol del interior del Uruguay.
Aldo aprendió a cambiar su auto imagen pero además, esa nueva visión fue ayudada por ejercicios prácticos con el Técnico en el campo de juego y en partidos oficiales dónde su rendimiento fue destacado por los medios periodísticos locales...

No hay comentarios :
Publicar un comentario